: “La tríada del futuro”: Complejidad, Inteligencia Artificial y soberanía tecnológica desde el NEA
Por Carlos Raúl Enrique Salina, doctor en Ciencias Económicas, especialista en Docencia Universitaria, contador público y abogado.
¿Cómo se construye el futuro científico y tecnológico desde el Nordeste Argentino (NEA) sin caer en los moldes cerrados del centralismo global? La respuesta no está en copiar recetas extranjeras, sino en entender que la tecnología debe tener arraigo, identidad y, sobre todo, una profunda ética humana.
Desde la ciudad de Formosa, el Instituto Politécnico Formosa “Dr. Alberto Marcelo Zorrilla” viene consolidando un ecosistema de vanguardia a través de una verdadera tríada académica: las carreras técnicas en Mecatrónica, Desarrollo de Software Multiplataforma y Química Industrial. Lejos de ser compartimentos estancos, estas disciplinas se entrelazan hoy para dar respuesta a un mundo complejo.
Superar la fragmentación: El espíritu de la Resolución 536/19
El gran pensador Edgar Morin, en su célebre texto para la UNESCO, nos advierte que la supremacía de un conocimiento fragmentado por disciplinas nos impide operar el vínculo vital entre las partes y las totalidades. Cuando la educación parcela el saber, genera una “inteligencia miope” incapaz de contextualizar las crisis planetarias.
Aquí es donde la Resolución Ministerial N° 536/19 del Ministerio de Cultura y Educación de la provincia de Formosa adquiere una dimensión estratégica e histórica. No es meramente un instrumento burocrático; es el diseño político-pedagógico que rompe con la “especialización cerrada”. Al institucionalizar estas tres tecnicaturas bajo un enfoque de desarrollo de capacidades socioafectivas y espirituales, Formosa promueve lo que Morin denomina un “conocimiento pertinente”, capaz de ubicar la información técnica dentro de su contexto humano, social y productivo real.
El Modelo Formoseño y la nueva Constitución: ciencia con rostro humano
Esta propuesta educativa no surge en el vacío. Está directamente ligada a los principios del Modelo Formoseño y los pilares de la Nueva Constitución provincial. Frente a un escenario global que muchas veces impone una “falsa racionalidad” abstracta y deshumanizada, que destruye culturas locales en nombre de un progreso malentendido, Formosa propone un federalismo científico explícito.
La nueva Constitución resguarda la soberanía y el desarrollo con justicia social. El Politécnico Formosa traduce este mandato en las aulas y laboratorios:
• El técnico en Química Industrial no solo analiza variables de laboratorio; piensa en el equilibrio ambiental de nuestra biósfera regional.
• El especialista en Mecatrónica no solo automatiza procesos; optimiza el entramado industrial local.
• El desarrollador de Software no es un engranaje aislado; crea soberanía digital desde el territorio.
Como apunta Morin, el desarrollo verdaderamente humano implica el despliegue conjunto de las autonomías individuales y de las participaciones comunitarias. La educación técnica en Formosa no es una fábrica de empleados dóciles para el mercado global, sino una incubadora de ciudadanos comprometidos con su “tierra-Patria”.
La Encíclica Papal, las “tres inteligencias” y el desafío de la IA
Vivimos en la era de la Inteligencia Artificial (IA), un escenario global que despierta tantas fascinaciones como incertidumbres. En sus recientes reflexiones, en sintonía con las advertencias de la Encíclica Papal sobre los dilemas éticos y tecnológicos de nuestro tiempo, se nos llama a plantear una profunda resistencia al paradigma tecnocrático dominante.
Edgar Morin ha insistido en la necesidad de analizar las “tres inteligencias” (la biológica/humana, la colectiva/social y la artificial). La IA puede simular la lógica perfecta de la deducción o la inducción, pero corre el riesgo constante de convertirse en una herramienta de “racionalización” cerrada. La racionalización se cree racional pero se funda sobre bases mutiladas, negándose al diálogo y borrando los afectos, los dolores y las alegrías humanas.
La Encíclica Papal nos recuerda que un desarrollo técnico desprovisto de valores éticos y de autocrítica se vuelve destructivo. El ser humano posee una estructura bio-antropológica inseparable donde conviven la razón, el afecto y el impulso. Una máquina puede calcular soluciones algorítmicas a velocidades asombrosas, pero carece de la empatía, de la ética de la comprensión mutua y de la capacidad autocrítica indispensable para corregir sus propios sesgos e ilusiones.
Preparar las mentes para lo inesperado
El siglo XXI nos exige, más que nunca, “esperar lo inesperado” y aprender a navegar en un océano de incertidumbres a través de archipiélagos de certezas. La robótica, el software y la química son herramientas formidables, pero solo adquieren un sentido noble si están subordinadas al bienestar del pueblo y a la grandeza de la comunidad.
Desde el Instituto Politécnico Formosa, la juventud del NEA asume este combate vital por la lucidez. La ciencia y la tecnología no pertenecen en exclusividad a los centros hegemónicos del mundo; se producen, se piensan y se sienten, con orgullo y sentido federal, desde el corazón de Formosa.