: La misión Artemis II de la NASA sobrevoló el lado oscuro de la Luna y captó imágenes inéditas del satélite
La misión llevó a cuatro astronautas a la cara oscura del satélite, donde quedaron incomunicados durante 50 minutos mientras capturaron imágenes inéditas de cráteres.
Los astronautas de Artemis II hicieron historia. Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen alcanzaron en la madrugada de este martes 7 de abril la cara oculta de la Luna en el sexto día de misión, de este modo, se han convertido en los seres humanos que más lejos han estado de la Tierra desde la misión Apolo 13.
A lo largo del trayecto, la nave alcanzó su máxima aproximación a 63.000 km de la superficie lunar y superó los 374.000 km de distancia de la Tierra, mientras la tripulación realizaba observaciones científicas y pruebas de los sistemas de soporte vital y navegación de Orion.
Además, la jornada incluyó un período de pérdida de comunicación de 40 minutos, mientras Orion pasaba detrás de la Luna, y un eclipse solar visible desde el espacio, una oportunidad única para estudios astronómicos.
Durante este período, los tripulantes utilizaron cámaras de calidad profesional y dispositivos móviles para capturar imágenes de alta resolución de zonas que hasta ahora solo se conocían mediante sensores remotos y satélites.
Uno de los objetivos principales de la observación fue la Cuenca Oriental, una vasta estructura de impacto con tres anillos concéntricos que se extiende por casi 950 kilómetros. Los astronautas observaron con sus propios ojos la totalidad de esta formación, además de los sitios históricos de alunizaje de las misiones Apolo 12 y Apolo 14.
Con las tareas de observación concluidas, la nave inició su escape de la esfera de influencia gravitatoria lunar para emprender el camino de retorno.
El viaje hacia la Tierra demandará cuatro días de navegación a través del vacío del espacio. El amerizaje final está programado para el próximo viernes 10 de abril en aguas del Océano Pacífico, en las cercanías de la costa de San Diego.
El éxito de esta misión representa mucho más que un logro aislado: refuerza y da nuevo impulso al ambicioso proyecto internacional de instalar una base permanente en la Luna. Al mismo tiempo, deja allanado el camino para Artemis III, la próxima etapa del programa, cuyo objetivo será concretar el regreso de seres humanos a la superficie lunar por primera vez en décadas. Esa futura expedición contará además con un fuerte respaldo del sector privado, a través de compañías como SpaceX y Blue Origin, que tendrán un papel central en el desarrollo y la logística de la misión.