: Quién es Martín Nadler, el joven dueño de Lumilagro y arquitecto de la "renovada" versión de la marca
Cuarta generación de la familia fundadora, el joven director ejecutivo viene transitando una serie de polémicas en las redes sociales.
La histórica marca Lumilagro, un ícono de la mesa argentina desde 1941, atraviesa su transformación más profunda y polémica bajo la conducción de Martín Nadler, quien este lunes volvió a quedar en el ojo de la polémica por una serie de publicaciones en las redes sociales en las que pareció celebrar los despidos.
El joven director ejecutivo de la firma, representante de la cuarta generación de la familia fundadora (iniciada por Eugenio Suranyi), se encuentra en el centro de un encendido debate en redes sociales tras una serie de declaraciones que justifican el giro de la empresa de fábrica nacional a importadora neta.
Con un alto perfil en redes sociales, Nadler se hizo conocido al presentar un nuevo termo de industria propia con el que buscaba "competir" con otros extranjeros en la cantidad de tiempo que aguanta el agua caliente. Sin embargo, en apenas una semana también estuvo destacando la estrategia de apagar hornos y comenzar a importar.
¿Quién es Martín Nadler?
Nadler no es solo el heredero de una tradición industrial; es el arquitecto de lo que él denomina la "superviviencia" de Lumilagro. Además de liderar la firma de termos, el empresario diversifica sus activos: posee una participación accionaria cercana al 3,94% en Laboratorios Richmond y lidera un ambicioso plan de expansión que busca abrir 15 locales propios para 2030, comenzando por el shopping Oh! Buenos Aires.
En el inicio de este 2026, su figura cobró relevancia pública no solo por su gestión, sino por su estilo confrontativo en la plataforma X (ex Twitter). Tras un cruce con el diputado Miguel Ángel Pichetto, quien erróneamente afirmó que la planta había cerrado, Nadler capitalizó la polémica informando que las ventas se multiplicaron por diez ese mismo fin de semana.
El fin del "soplar a pulmón": de Tortuguitas a China e India
El nuevo modelo de negocio impulsado por Nadler implicó decisiones drásticas que afectaron el corazón de la producción nacional:
Cierre de hornos: Tras 83 años, Lumilagro apagó definitivamente sus hornos de ampollas de vidrio en la planta de Tortuguitas.
Importación neta: La empresa ahora importa las ampollas de vidrio desde India y Vietnam. Por su parte, el modelo estrella de acero, el Luminox Pampa, se fabrica íntegramente en China.
Reducción de personal: Esta reconversión significó la desvinculación de 170 trabajadores mediante retiros voluntarios, dejando a la empresa con un plantel reducido de aproximadamente 100 empleados.
Polémica en redes: "Gastas 100 mil pesos de más"
La controversia estalló cuando la cuenta oficial de Lumilagro respondió a las críticas por los despidos y la pérdida de soberanía industrial con un tono que muchos usuarios calificaron de provocador.
"¿Ustedes qué opinan? ¿Preferirías que los volvamos a contratar y vuelvas a tener que gastar $ 100 mil pesos de más para conseguir un termo de calidad?", disparó la marca desde su perfil oficial.
Lejos de retroceder, la empresa defendió la calidad de sus productos importados: "Respecto al Luminox Pampa que ahora fabricamos afuera, representa un salto de calidad enorme para nosotros y encima a mejores costos. Se nos duplicaron las ventas".
Para Nadler, la reconversión era la única salida ante la caída del 50% en las ventas y el avance del contrabando de termos.
Aunque para muchos nostálgicos y defensores de la industria nacional el fin de la fabricación local de ampollas sea una "mancha" en la historia de la marca, para la dirección ejecutiva es el paso necesario para que Lumilagro siga existiendo en las góndolas, aunque sea con un corazón fabricado a miles de kilómetros de distancia.