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  28-06-2018  |  Locales

La lucha solitaria contra las adicciones no sirve



El padre Pepe invitó a abrir puntos de encuentro para el desarrollo de tareas de prevención y recuperación





El sacerdote José María “Pepe” Di Paola instó a enfrentar la problemática de las adicciones desde una mirada más comunitaria, mediante el trabajo articulado y en redes, durante una charla en la parroquia María Madre de la Iglesia.

Di Paola es referente de la Iglesia Católica Argentina en adicciones y fundador del Hogar de Cristo, un programa de recuperación de las adicciones a las drogas ilegales, que gana presencia en todo el país, incluido Formosa.

De la charla participaron alumnos del Colegio De La Ribera, Don Bosco e Instituto San Francisco, además del administrador del Instituto IAPA, Marcelo Kremis, integrantes de la Fazenda, Grupo Esperanza Viva, Pastoral Aborigen, Pastoral de las Adicciones, la concejal Gabriela Neme, sacerdotes, religiosas y laicos.
“Venimos a compartir la experiencia que lleva adelante la Iglesia. Se está haciendo un camino de tratamiento y abordaje territorial de las adicciones, que cada vez se expende más. La Iglesia en Formosa también tiene su caminar en la temática de la mano del padre Mario Franco, otros sacerdotes, religiosas y laicos”, expresó el sacerdote.

En declaraciones a La Mañana, remarcó que las instituciones deben darse cuenta que el trabajo aislado no sirve y que es fundamental la tarea conjunta y con sentido comunitario en la lucha contra las drogas.

“Si no trabajamos en grupo, en comunión, no podemos alcanzar los objetivos que queremos. Una escuela, un club o una parroquia necesitan del otro. Solos no podemos. Necesitamos un trabajo serio en red, de articulación de acciones. En Argentina es importante el trabajo de las parroquias porque están en el territorio, conocen la realidad y pueden ser el lugar justo para reunir a diferentes actores como colegios, clubes, medios de comunicación y organizaciones sociales. Hay que abrir puntos de encuentro porque son muy valiosos para desarrollar tareas de prevención y recuperación”, remarcó.
Respecto de la realidad que observa en Formosa y otros lugares del país sobre las adicciones, entendió que existen puntos similares, aunque se perciben situaciones más angustiantes en las villas del Gran Buenos Aires o Gran Rosario.

“De igual forma, vemos puntos comunes donde la droga está presente y golpea la vida de los chicos. Acompañamos al padre Mario Franco y a la Pastoral de las Adicciones, que está empezando una tarea de recuperación a través de los centros barriales muy importantes, como el que funciona en la capilla del barrio San Juan Bautista. Tienen un futuro muy prometedor porque vemos a la comunidad muy metida, trabajando y asumiendo esto como un desafío propio, según lo que nos pide el Evangelio”, expresó.

“Es central que
la comunidad
se comprometa”

Por su parte, el psicólogo del Hogar de Cristo, Pablo Vidal, aclaró que la tarea de prevención y recuperación de personas con problemas de adicción no atañe sólo a especialistas sino a todos los miembros de la sociedad.

“Cada uno, desde su lugar, es parte de la solución. Es central que la comunidad se comprometa más con la temática y no trate de ocultar la problemática. Todos conocemos al que tiene problemas con el alcohol o las drogas en nuestro barrio. Es buscar estrategias para que como comunidad podamos dar nuevas oportunidades y mirar a estas personas desde otro lugar y no sólo como adictas, porque son integrantes del barrio y también tienen cosas que aportar. No son descartables e inservibles. Son personas que pueden comenzar a ayudar a otros y ser testimonios fuertes en la comunidad. Es ver cómo podemos abrirnos como comunidad para dar lugar a todos”, sostuvo.

También hizo hincapié en la forma en que se mira al adicto, si sólo como un consumidor de drogas, lo cual limita la intervención, o como una persona que forma parte de la comunidad y que necesita acompañamiento para integrarse y sentirse parte.

“Una persona que tiene problemas con el alcohol u otras drogas también tiene dificultades en la familia, en el trabajo y hasta con la Justicia. Ver a una persona recuperada de las drogas es una alegría enorme, sobre todo porque en el caminar tenemos muchas frustraciones por chicas y chicos que se mueren en la calle. Cuando aparecen personas que pueden salir del alcohol y otras drogas, nos da empuje para seguir hacia adelante entre todos”, indicó.

A manera de recomendación, comentó que los padres que descubren que su hijo es adicto o tienen un familiar con problemas de drogas, no deben tener miedo y mucho menos aislarse.

“El primer paso es asumir la situación y juntarse con otras personas que enfrentan el mismo problema para tratar de buscar soluciones. No sólo sufre el adicto sino también toda la familia. Hay mucho desconocimiento, no saber cómo acompañar en esas situaciones, ya sea por miedo, inseguridades o falta de información. Hay que abrir espacios de formación y acompañamiento. Juntarse con otros para ver cómo acompañar cada caso. Lo importante es que en esto no nos salvamos solos. Necesitamos volver a cosas básicas como los lazos solidarios”, consideró.

Además, afirmó que se debe vencer el individualismo que caracteriza a la sociedad actual y demostrar más interés en el otro, en el prójimo, en el que está al lado, en el barrio, en la comunidad.

“Debemos terminar con el sálvese quien pueda y propiciar la cultura del encuentro, la fraternidad, la solidaridad, lo comunitario. Todos necesitamos a otros”, agregó e invitó a ingresar a la página: “hogardecristo.org.ar” para acceder a videos, materiales escritos y cursos virtuales.

Fuente la mañana




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